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miércoles, 17 de octubre de 2018

EL SIGNIFICADO DEL DESORDEN.


¿Sabías que el acumulamiento de cosas en el hogar y el desorden están relacionados a diferentes clases de miedos?

Como miedo al cambio, miedo a ser olvidado o a olvidar, miedo a la carencia y simbolizan además confusión, falta de enfoque, caos , inestabilidad y puede significar incertidumbre acerca de tus metas, tu identidad o lo que quieres de la vida. Además, el lugar de la casa en el que el desorden o el acumulamiento se encuentran refleja que área es problemática en tu vida. Por ejemplo, se dice que el clóset, o vestidor, refleja cómo te encuentras emocionalmente y que una vez lo organices tus conflictos internos se calmarán, o que una sobrecama desteñida significa que tu vida amorosa ha perdido brillo también.
¿Has conservado objetos rotos o dañados por largo tiempo pensando en repararlos algun día? Simbolizan promesas y sueños rotos y si se trata de electrodomésticos, electrónicos muebles o vajilla y los tienes, por ejemplo, en la cocina o baño significan problemas de salud y riqueza.
Si el desorden lo tienes en tu cuarto significa que eres una persona que deja las cosas inconclusas y que tienes dificultad para tener una pareja o trabajo estable.
Los cuartos de niños normalmente están desordenados porque aún no han pasado por el proceso de saber qué quieren en la vida, pero hay estudios que muestran que los niños que mantienen sus cuartos organizados tienden a ser mejores en la escuela.

❍ Diferentes clases de acumulamiento
• Acumulamiento nuevo: Este acumulamiento indica que estás tratando de hacer demasiadas cosas a a la vez y que no te estás enfocando en lo que debes hacer y que has perdido la dirección..
• Acumulamiento antiguo: Me refiero a objetos que no usaste en un largo tiempo y que están apilados en el ático, garage, armarios… Papeles de trabajo viejos y documentos en tu computador que ya no usas, revistas de hace más de 6 meses o ropa que no te has puesto en más de un año. Esto es reflejo de que estás viviendo en el pasado y estás dejando que tus viejas ideas y emociones se apoderen de tu presente y esto a la vez evita que nuevas oportunidades y personas entren en tu vida.


❍ 10 cosas que puedes hacer hoy mismo para controlar el desorden:
• Deshazte de lo más grande primero: la bicicileta de hacer ejercicios que ya no usas o el oso gigante de peluche que conservas desde la época de colegio.
• Devuelve las cosas que te hayan prestado, cds, libros, ropa, herramientas.
• Recoge lo que este en el suelo y colócalo en un canasto o bolsa hasta que puedas tomarte el tiempo de ponerlo en su sitio.
• Recoje revistas, catálogos y periódicos en una bolsa o canasto.
• Saca del armario 10 prendas que no hayas usado en el ultimo año y dónalas.
• Limpia las ventanas, es una manera figurativa y literal de dejar entrar la luz a tu vida.
• Vacía los cestos de basura, baños, cocina, oficina; representan cosas que ya no necesitamos o queremos en nuestras vidas.
• Sacar de los cajones de tu armario las medias sueltas que han perdido su compañera, puedes usarlas para limpiar muebles.
• Despeja el escritorio, archiva papeles que ya no uses, revisa y organiza el correo recibido.
• Deshazte de lapiceras y marcadores que no funcionen.

❍ El Significado del Desorden en Nuestro Hogar 

Los seres humanos emitimos mensajes y señales de acuerdo con el acomodo de nuestros objetos personales, incluso en nuestros cajones. La acumulación de objetos es una forma de emitir señales; demasiados objetos emiten la señal de saturación de ideas, proyectos y planes totalmente confusos, muy poco estructurados y definidos.
El desorden altera el tao o el camino para obtener nuestras metas. Bloquea las vías de acceso de oportunidades y nos hace perder tiempo, que puede ser valiosísimo para estructurar de manera ordenada y disciplinada nuestro plan de vida.
Dependiendo del lugar donde se acumule el desorden, es el mensaje o señal que se está emitiendo:
• Si hay desorden u objetos amontonados en la entrada de la casa, se interpreta como miedo a relacionarse con otras personas.
• Si hay desorden u objetos amontonados en el clóset, el mensaje es que no se tiene el control sobre el análisis y el manejo
de las emociones.
• Si hay desorden u objetos amontonados en la cocina, el mensaje o señal es de resentimiento o de fragilidad sentimental.
• Si hay desorden en el escritorio o área de trabajo, el mensaje es de frustración, miedo y necesidad de controlar las situaciones.
• Si hay desorden detrás de las puertas, el mensaje es de miedo a no ser aceptado por los demás, sensación de sentirse vigilado constantemente.
• Si hay desorden debajo de los muebles, el mensaje es que se le da demasiada importancia a las apariencias.
• Si hay desorden u objetos acumulados en el garaje, el mensaje es de temor y falta de habilidad para actualizarse.
• Si hay desorden y objetos amontonados por toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia todos los aspectos de la vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en pasillos, el mensaje es de conflictos para comunicarse, miedo a decir y manifestar lo que se desea en la vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en la sala, el mensaje es de temor al rechazo social.
• Si hay desorden en el comedor, el mensaje es de miedo a no dar pasos firmes y sólidos, sensación de dominio por parte de la familia.

Sobre el Desorden Louise L.Hay dice:
Haga lugar para lo nuevo Sí, haga lugar para lo nuevo. Vacíe el frigorífico, tire todos esos restos envueltos en papel de aluminio. Limpie los armarios, deshágase de todo lo que haya usado en los últimos seis meses. Y si hace un año que no lo usa, decididamente eso está de más en su casa, así que véndalo, cámbielo, regálelo o quémelo.
Los armarios atestados y desordenados reflejan una mente en desorden. Mientras limpia los armarios, dígase que está limpiando sus armarios mentales. Al Universo le encantan los gestos simbólicos.

Ordenamos ya?

sábado, 3 de junio de 2017

El cuerpo nos habla... lo escuchamos?

La mayoría de las personas creen firmemente en que la enfermedad proviene por la edad, por contagio, por herencia, por mala suerte, etc. Y el gran problema se encuentra en que no saben que la salud y su conservación se encuentran en nuestro interior y en buena medida bajo nuestro control.
Las personas no estamos educadas a hablar con nosotras mismas, a pensar hacia nuestro interior, a sentir realmente lo que pasa para solucionarlo, a enfocarnos en nuestro cuerpo y en sus sensaciones. Simplemente vemos el entorno y sus consecuencias, ahí ponemos toda nuestra atención, casi siempre quejándonos y produciendo malas emociones.
En cuestión de enfermedades, somos como veletas sin rumbo, a no ser que acudamos al médico, pensando que él puede arreglar todos nuestros males y dejando nuestra responsabilidad de lado. El médico podrá curarnos por un tiempo, pero si seguimos con la misma calidad de pensamientos y haciendo caso omiso de lo que nuestro cuerpo nos manifiesta a cada momento, sin aprender a manejar nuestras emociones, la enfermedad seguirá latente. Conócete a ti mismo y pon la solución.
La enfermedad no es mala, es una comunicación de nuestro cuerpo que nos está informando que hay algo malo que debemos corregir en nosotros. Te avisa que estás por el camino equivocado y que hay que corregirlo.
Nos hablan de obesidad física que tiene que ver con los alimentos que ingerimos y no nos ayudan a nuestra salud, pero existe la “obesidad mental”, que tiene que ver con lo que alimentamos nuestra mente y va en contra de nosotros mismos. Es todo lo que no nos sirve para desarrollarnos intelectualmente, ser felices, ser seres humanos de calidad y por supuesto mantener una mente sana en un cuerpo sano.
Actualmente niños, jóvenes y adultos estamos saturados de violencia, de miedo, de inseguridad, de estrés, ya no nos comunicamos como antes de persona a persona, estamos despersonalizados muchas veces. La tecnología ha invadido nuestro espacio y nuestro pensamiento a través de noticieros, telenovelas, que actualmente podrían ser las “hamburguesas del espíritu” y qué decir de las “donas de la imaginación”, las revistas, novelas, vídeos, mensajes, y otros muchos, que rigen nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra falta de valores y por ende nuestras acciones.
Nuestra parte espiritual se encuentra desatendida, no le damos la importancia que tiene. Hoy como nunca hay que retomar nuestro interior y darle atención a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Cualquier síntoma que tengamos es una comunicación a la que hay que atender. El hablar con esta parte de mi cuerpo que está manifestando algún problema de salud, es como hablarle a mi mejor amigo.
¿Qué tipo de palabras utilizas? ¿Son de enojo, de reclamo porque estás enfermo y no puedes realizar tus actividades? Seguramente, esto te va a perjudicar, porque te estás peleando contigo mismo ignorando que eres tú el causante de lo que pasa y no estás atendiendo la parte que reclama tu atención con amor.
Hay que tener claro que es a UNO MISMO al que le estoy hablando y que si no manejo el amor, me iré deteriorando cada vez más rápido y sin remedio.
Si por el contrario, paro mis actividades, tomo un par de respiraciones profundas, cierro mis ojos, me relajo y guío mi pensamiento a visualizar las células que conforman mi cuerpo y sobretodo del área donde está el síntoma o la enfermedad y les hablo con amor y pidiéndoles ayuda para que se sigan multiplicando con salud y amor, e imagino cómo trabajan para mi, y si esto lo hago continuamente, seguramente este ejercicio me ayudará a recobrar mi salud y a mantenerla.
La ciencia vanguardista dice que acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites. Al respirar profundamente y decir justo lo que quieres acerca de tu salud, puedes manejar tus emociones y por ende las descargas bioquímicas necesarias para una buena salud. Las creencias, con las emociones que conllevan, modifican tu capacidad inmunológica ya que cada emoción tiene su bioquímica específica. Puedes producir endógenamente todas las drogas analgésicas, estimulantes necesarias para fortalecer tu sistema inmunológico y puedes aprender a sanarte, ya que existe una interconexión del sistema nervioso central, nervioso periférico, endócrino e inmunológico.
La salud no es un estado, es un proceso muy dinámico que se logra a través de tener una buena comunicación contigo mismo, convertirte en vigilante de tus propios pensamientos y emociones para conducirlos a un estado de paz y salud mental que redundará en tu salud física.
Dile adiós a todos los pensamientos que tratan de infundirnos los medios de comunicación y que te producen miedo, inseguridad, estrés, desesperanza, impotencia, etc. deséchalos y en su lugar mete pensamientos que te nutran, que te den energía, que te den paz, esperanza, ganas de vivir. Modifica tu “dieta mental” a una más sana, siempre viendo hacia adelante con una salud perfecta. Esto es cuestión de actitud.
Trabaja con amor en conjunto con tus células (de ellas estás conformado), date unos minutos para relajarte y hablar con ellas, ten una dieta “física y mental” sana, y así ve tejiendo tu salud diariamente. Recuerda que de los pensamientos surgen las emociones, éstas se traducen en acciones, las acciones en hábitos y estos conforman el carácter.
¿Cómo quieres vivir tu vida? ¿Enfermo y descontento, o sano y en control de tus emociones? Responsabilízate de tu salud. Hablalo contigo mismo y dirige tu mente hacia el bien.
Que tengas una buena semana!
MCP José Luis López
PP
KAIROS CONSULTING

martes, 16 de mayo de 2017

Si no tuvieras dinero en que invertirías?

Hace un tiempo atrás trabajé con un cliente que decía que necesitaba invertir y no sabía en qué hacerlo…
Dólares? Propiedades? Autos? Arte?, por su ocupación tenía la facilidad de generar muy buenos negocios y por ende dinero… dado a que casi todo lo que había nombrado ya lo tenía se me ocurrió preguntarle, si no tuvieras dinero en que invertirías…?
Me miró, frunció el ceño y me dijo, SIN DINERO NO HAY INVERSIÓN…
Igualmente le pedí que pesara en que invertiría si no tuviera dinero… otra vez su gesto fue de desagrado y mostró desaprobación con su cabeza…
Solo lo miré y volví a repetir… en que invertirías si no tuvieras dinero…
Pensó, lo hizo por unos segundos y después me dijo…
A ver Pepito, si no tuviera dinero para invertir, me iría a pescar…
Pregunte… que más?…Nuevamente con cara de enojo dijo… que más…. Que más…. Saldría a caminar por la costa…
Volví a preguntar… qué más?
A ver Pepe te voy a hacer la lista…
Iría a pescar
Caminaría por la costa…Iría a ver a mis amigos de la infancia, hace mucho que no los veo…
Ayudaría a mi mujer con el jardín… siempre lo arregla sola…Me sentaría a “tomar el té” con mi nieta de 4 años, cada vez que me ve me invita y no tengo el tiempo
Qué se yo Pepe jugaría hasta a las bolitas jajajjja!
Lo mire y le pregunte… estas cosas que nombraste te agradarían? Las harías con ganas?, pensó un momento y me dijo, si no tuviera dinero las haría, si me agradaría hacerlo… entonces pregunté… y si te agradarían, y ya tenés propiedades, autos, dólares, y otras inversiones… que es lo que estás esperando para hacerlo…, volvió a mirarme con cara de malo y dijo… sé a dónde me querés llevar… a dónde? Pregunte… a que me estoy perdiendo de hacer todo esto por estar pensando en el dinero… respondí, yo no dije eso ni quiero llevarte ahí, pero que importante es que puedas verlo…
Muchos de nosotros estamos muy ocupados generando dinero para comprar
“cosas” y quizás no esté mal, algunas son necesarias para vivir y cubrir nuestras necesidades básicas… pero creo que es más importante INVERTIR EN MOMENTOS QUE EN COSAS…
Está comprobado que el placer por la compra de un objeto dura como máximo 3 meses… los momentos duran para toda la vida…
Jugar con nuestros hijos, caminar por la costa o el paisaje que tengas, disfrutar de una cena, charlar con tu pareja, visitar a tus amigos, viajar y conocer lugares distintos, jugar con tu mascota…
En qué vas a invertir tu dinero… y si no tienes dinero en que estás invirtiendo tu tiempo…
Te animas a contarnos cuáles son tus momentos en los que invertís?
Muy buena semana….
MCP José Luis López

viernes, 21 de abril de 2017

Por qué lloramos cuando pelamos cebollas...

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizlázuli, de las más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!
Pero por una incomprensible razón razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.
Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarlas una por una - ¿Por qué no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser así... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.
Cuantas capas tendremos puestas, algunas por mandatos familiares, otras por mandatos sociales, y seguro algunas que nos hemos puesto nosotros mismos.
Que arranques excelente la semana... de vos depende
MCP José Luis López

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Coaching o PNL?

¿Blanco o negro? ¿Perro o gato? ¿Playa o Montaña? ¿Frío o Calor?
La capacidad de elección es prácticamente innata en el ser humano, desde muy pequeños empezamos a elegir y decidir que es lo que NO queremos para nosotros. Entre opciones dicotómicas nos vemos provocados a encontrar la respuesta, así todo, esta no nos satisfaga en su totalidad. ¿Acaso no pueden existir una tercera, cuarta, quinta o múltiples opciones más? ¿Acaso no pueden ser las dos? ¿No existe ningún lugar en el mundo que haya playa y montaña? ¿Los perros y los gatos son imposibles de criar juntos? Acaso si el vestido que más les gusta, mejor les queda y el más acorde para la ocasión fuera blanco y negro, solo por creer que no pueden ser las dos opciones, ¿no lo elegirían?

Creer que el mundo, tan vasto de elementos, solo tiene dos opciones para presentarnos es creer en el límite de las posibilidades y movernos en búsqueda de algo que debe ser de una u otra manera.
Frecuentemente me preguntan: ¿Qué preferís, el Coaching o la Programación Neuro Lingüística?
Cómo, Por qué y Para qué elegir entre dos opciones que, brillan en su esencia e individualidad como lo que cada una ES; pero que juntas nos pueden iluminar, potenciar y desarrollar lo mejor de nosotros como profesionales, como padres, como hijos, como empleados, como líderes…
Ni la PNL es Coaching, ni el Coaching es PNL.
Puedo enumerar múltiples diferencias, pero como no me gusta creer en el limite de las posibilidades, a continuación destaco diferencias, similitudes y como tercera opción el trabajo en conjunto de estas dos disciplinas.

¿Los opuestos, se atraen?

La principal diferencia quizás resida en la metodología. El Coaching es un proceso conversacional basado principalmente en preguntas que ayudan a la exploración interna y la provocación de los insights (darse cuenta) para el cambio de observador frente a un hecho. Y así, a través del lenguaje, ser conscientes del potencial y de las capacidades y habilidades para el logro de un estado deseado. Compartiendo el mismo fin, la PNL, estudia la experiencia subjetiva, estudia el “como hago lo que hago”. Como me “programé”. Y si esa programación esta siendo limitante para mi desarrollo personal o profesional, re-significarlo y potenciarlo para alcanzar resultados extraordinarios.

Dos disciplinas que trabajan de modo distinto y que buscan lo mismo.
Las creencias que las sustentan es lo que las hace buenas compañeras. Como eje que las atraviesa creen en que “el mapa no es el territorio”; punto de partida del cambio paradigmático. Y de ahí el trabajo del individuo desde el creer que “todos tenemos los recursos necesarios para el cambio que deseamos realizar” esto hace posible que compartan el mismo desafío.
No es posible ser Coach sin herramientas de PNL, sin embargo es posible ser un practicante de la PNL sin necesidad de ser Coach. El Coaching toma del modelo de la PNL técnicas y herramientas para que su proceso y trabajo sea más efectivo, lleve menos tiempo y actúe con eficacia y precisión hacia logros impensados. Ambas disciplinas con un faro muy claro y específico: transformarnos en nuestra mejor versión.

Lo diferente por opuesto se atrae. Ser coherentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos nos hará sentir alineados con el universo y dará confiabilidad a quienes nos rodean. Siguiendo esta línea, dejo este interrogante para terminar: ¿Por diferentes que sean dos cosas, pueden por esta condición no ser complementarias?
Lic. Martorell Yamila
Master-Trainer en PNL
Coach Ontológico

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿QUIÉN CONTROLA TU VIDA?

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.
Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.
Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.
Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.
Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Pablo me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé pensando ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿No será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", "Tu eres mi media naranja, mi complemento", "Sin ti no soy nada", son completamente irreales y falsas.
No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero un hombre bastante amoroso, feliz-mente conectado con mi pareja, apasionado y romántico, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.
Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.
No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella, no son ellos...
ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino"...