viernes, 9 de febrero de 2018

El coaching ontológico está enfocado en cambiar cómo se miran las cosas

De los creadores el Coaching Ontológico Profesional Mirar con otros ojos La primera de dos notas con dos referentes del coaching... en esta ocasión Julio Olalla.
Nota a cargo de  Sofía Aldea y producción Álvaro Renner. (2012)
Lleva más de 30 años dedicado a enseñar y ayudar a la gente a sentirse satisfecha con sus vidas. Padre del coaching ontológico y uno de los referentes mundiales de esta práctica, Julio Olalla ha aprendido, en carne propia, que parte de la clave está en mirar las cosas desde otra perspectiva. “Si no cambia el observador es imposible cambiar lo que hacemos”, asegura.
Julio Olalla especializado en entrenar a organizaciones y personas para que mejoren sus competencias y se sientan satisfechos con su vida personal y laboral. Su receta: “crear un espacio relacional en el que la persona pueda observarse observando al mundo y darse cuenta de que su vida está condenada a ser lo mismo a menos de que el observador cambie”, dice. “La tendencia es creer que las cosas cambian si se actúa distinto, pero no va a pasar nada si se sigue mirando el mundo de la misma manera.

El coaching ontológico está enfocado en eso, en cambiar cómo se miran las cosas, lo que te permite hacer, actuar y vivir de otra manera”. En 30 años, Olalla ha creado un imperio en torno a la enseñanza de este pensamiento: Newfield Network está presente con oficinas propias en Chile, Estados Unidos, Perú, Ecuador y Holanda y cuenta con asociaciones en Colombia, Argentina, Singapur e Inglaterra. Ha escrito dos libros: Del conocimiento a la sabiduría y El ritual del coaching, ambos traducidos al inglés, y hace doce años creó un programa de formación y certificación de coaches, del que anualmente se gradúan 550 personas en todo el mundo.

Dejar de lado el resentimiento y comenzar a ver las cosas con otra mirada:
Esa fue la decisión que Julio Olalla tomó hace más de 25 años y le cambió la vida. Era 1978 y después de una larga tarde de conversaciones junto a otros chilenos exiliados como él, fue a dar un paseo por el muelle Pier 33 en San Francisco. Mirando la cárcel de Alcatraz, y abrumado por el tono de las conversaciones con sus coterráneos que seguían pegados en el pasado, se dio cuenta de que no quería seguir viviendo así. “El resentimiento es una promesa de revancha, y yo no podía vivir mi vida prometiéndole revancha a nadie. Fue un acto consciente, muy claro de decir ‘aquí termina esta historia y comienzo a vivir completamente en paz’”, recuerda. Hacía cinco años que había dejado Chile por decisión propia ya que sentía que su situación política –trabajaba en la Corporación de la Reforma Agraria, institución encargada de expropiar terrenos durante el gobierno de Salvador Allende–, lo ponía en riesgo. Primero voló rumbo a Argentina –donde tuvo que dejar de lado su profesión de abogado y trabajar como comerciante– y luego a EE.UU.  El primer tiempo en San Francisco fue muy difícil, tuvo que aprender un idioma que desconocía y trabajar en lo que fuera para poder pagar las cuentas y comer. Pero también fue ahí donde conoció y compartió ideas con algunos de los que llama sus maestros: el ingeniero y político Fernando Flores, quien en ese minuto cursaba su doctorado en Lenguaje en la Universidad de Berkeley, y el filósofo y biólogo Humberto Maturana, cimentando los principios de su trabajo como coach.

“Los indígenas en Ecuador me hicieron esta observación: ‘a nosotros lo que nos interesa es la buena vida, pero ustedes viven todo el día buscando una vida mejor, por lo tanto sienten que la que tienen es siempre menos de la que podrían tener’. Eso hace que vivamos angustiados e insatisfechos”.
Preocupado actualmente por buscar los pilares de una vida más feliz, este año Julio Olalla se ha enfocado en conocer los ideales y formas de vida de comunidades originarias de Latinoamérica y vivirlas en carne propia. Pasó dos semanas junto a su mujer y a su hijo menor con miembros del pueblo Shuar en la selva ecuatoriana, luego otra semana con la comunidad quichua en el norte de Ecuador y, en su reciente visita a Chile en diciembre de este año, viajó a Temuco para reunirse con los principales líderes mapuches. “Participamos en sus ceremonias, comimos con ellos, y compartimos la vida diaria. Ir a caminar por la selva, los bosques o los cerros y que me cuenten lo que ellos ven y yo era incapaz de percibir, fue un regalo. Donde yo veía árboles, ellos ven mundos, relaciones, estaciones, lugares sagrados. Estoy convencido de que parte de la deuda de América Latina para poder sanar el alma latinoamericana es que nos escuchemos con las culturas nativas, cosa que no hemos hecho nunca”, asegura.

 ¿Tu historia personal fue en parte la que te abrió al nuevo tipo de pensamiento que enseñas?
Sí, haber tenido una historia de exilio fue el puntapié inicial para tener una reflexión respecto del mundo. Mi padre fue también exiliado de la Guerra Civil española. Y cuando me pasó a mí, se me generó un espacio de reflexión. ¿Por qué razón a mi padre, a quien considero que fue un hombre muy bueno; y a mí, que me considero ser una buena persona también, nos tocó ser inadmisibles en ciertos lugares? ¿En qué consiste ese fenómeno? Y descubrí algo que para mí ha sido central: y es que yo, como la mayoría, miraba el mundo y estimaba que todo el que lo miraba veía lo mismo. Pero no. Después de los estudios de filosofía y los primeros acercamientos al trabajo en torno al coaching ontológico descubrí cuán distinto es el mundo para cada individuo, para cada cultura, para cada era. Y ese descubrimiento, de poder observar observando y observarme observando, me iluminó muchas cosas. Para mí fue una escuela, muy dura, pero una muy buena escuela, el proceso de haberme ido a Argentina y llegar allá sin saber qué hacer, sin tener idea y después tener que partir de nuevo a EE.UU. Yo no sería capaz de hacer lo que hago si no hubiera pasado por todas esas cosas.

 ¿Cuáles fueron tus conclusiones respecto a tu reflexión en torno a ser exiliado? 
Que los seres humanos todavía no aceptamos honesta y finalmente que otro ser humano viva y mire el mundo desde una perspectiva distinta. Nosotros tenemos una manera de desprendernos de eso que es muy fácil: si tú no opinas como yo y no miras el mundo como yo, estás equivocado. Pero es cuando admitimos que somos observadores legítimos cuando el fenómeno de conversar se hace riquísimo. La palabra conversar me encanta porque viene del latín cambiando juntos, y en el fondo es el acto donde tú prestas tus ojos, y otros te prestan los suyos para ver el mundo de manera diferente. Y esa ha sido mi temática en general: cómo nosotros, al poder mirar cómo miramos adquirimos una libertad y un respeto que no es una norma ética, es una deriva natural. Si te comprendo a ti como una observadora distinta, éticamente me veo en la obligación de respetarte.

El coaching busca lograr que la gente encuentre la felicidad. ¿Tú te sientes una persona feliz? 
Sí, pero que me sienta feliz no significa que no tenga grandes tristezas en mi vida. No quiero que se entienda la felicidad como ausencia de tristeza o de dolores, ya que hay cosas que me duelen mucho y hay momentos en los que me agobio. Cosas como las masacres que han ocurrido en EE.UU. hacen que me duela profundamente el alma, como también me duele cuando escucho que en Chile hay una red grande de prostitución infantil donde están metidos seres, entre comillas, muy respetables. Soy feliz en el sentido que estoy haciendo algo que amo y estoy rodeado de gente que me quiere. La felicidad tiene que ver con el servir, con que la vida tenga sentido y no debe ser confundida con un mundo ideal donde no hay tristeza.

¿Cuál es la búsqueda más recurrente de la gente cuando llega al coaching?
Ha variado. Cuando empecé hace más de 20 años la gran cuestión era ser efectivo. Ahora la gente viene porque quiere vivir una buena vida. Se está produciendo un cambio, no detectado en los gobiernos. Por ejemplo, en mi última conferencia un hombre me dijo: “tengo todo lo que me dijeron que si tenía iba a hacerme feliz: auto, casa, casa en la playa. Pero no lo soy”. Eso le está pasando a mucha gente, porque confundimos la felicidad con tener más y estamos sufriendo la desilusión de darnos cuenta de que ese no es el camino.

¿Y por dónde iría la búsqueda de felicidad?
Mi primer descubrimiento es que sin servicio no hay ni siquiera la posibilidad más mínima de una vida plena. Si en el trabajo que haces no sirves a otro, se vive el trabajo desde la amargura. Cuando lo que haces es agradecido por otro, uno se ilumina, y eso es notable. Pero el camino puede resumirse en la búsqueda de una buena vida. Los indígenas en Ecuador me hicieron esta observación: “a nosotros lo que nos interesa es la buena vida, pero ustedes viven todo el día buscando una vida mejor, por lo tanto sienten que la que tienen es siempre menor de la que podrían tener”. Eso hace que vivamos angustiados e insatisfechos. Hay que preocuparse de vivir bien, y para eso basta con ser amado, amar, comer, beber, caminar. Son cosas simplísimas.

jueves, 18 de enero de 2018

La Fórmula del Éxito

1. Definición de Metas: Definir exactamente y con precisión los resultados que se quieren conseguir, saber que se desea a partir de la puesta en práctica del conocimiento especializado.
2. Pasar a la acción: Es necesario llevar a la práctica acciones concretas para lograr los resultados que nos hemos planteado.
3. Desarrollar la agudeza sensorial: Es la revisión continua de las acciones, actitudes y hábitos que estamos ejecutando en relación a los resultados que estamos obteniendo, con el fin de determinar el grado de acercamiento o alejamiento a nuestro objetivo, bien sea por defecto o por exceso.
4. Flexibilidad: El factor anterior conlleva a la posibilidad de efectuar los ajustes necesarios para modificar el rumbo de nuestra conducta y estrategias en función de la consecución de nuestras metas.
Algunos factores potenciadores ya que sirven de impulso para hacer lo necesario para triunfar y son activadores básicos que pueden garantizar el éxito.
1. Pasión: Es la fuerza interior o impulso interno que mueve hacia la ejecución de acciones de una manera enérgica, para lograr las metas planteadas.
2. Fe: Tiene que ver con el poder de las creencias. Afirma que es nuestra fe en lo que somos y la certidumbre interna de alcanzar nuestras metas es lo que determina los resultados que obtendremos.
3. Estrategia: Los pasos, acciones y recursos específicos a utilizar para el logro de la meta.
4. Claridad de valores: Son determinantes los juicios de orden ético, moral y práctico que sustentan nuestra estructura personal, porque están relacionados con el sistema de creencias que sustenta nuestra visión del bien y del mal. Por lo tanto debe existir congruencia entre las metas que nos planteamos y nuestros valores.
5. Energía: Tiene que ver con la vitalidad que se necesita para actuar en el orden físico, intelectual y psicológico, a fin de aprovechar al máximo nuestras posibilidades y por ende, las oportunidades que se nos presenten.
6. Poder de adhesión: Posibilidad de conectar y establecer relaciones con las demás personas, lo que tiene que ver con la actitud para comunicarse con el entorno.
7. Maestría en las comunicaciones: Para lograr el triunfo es necesario comunicarnos de manera óptima, tanto interna como externamente.
Todos estos elementos están íntimamente relacionados y son parte de un sistema de apoyo básico para lograr el éxito.

PP

viernes, 29 de diciembre de 2017

¿Otro año que se va? ¿Otro año que se viene

Momento de balances, momento de soñar.

                El inevitable paso del tiempo cada 365 días nos hace acordar que ya pasó otro año. Y nos obliga a tomar conciencia de nuestra realidad. Las emociones se muestran a flor de piel. Nos encontramos con todo lo que pasó, con todo lo que fue y lo que no fue. Con lo que podría haber sido y quizás no será jamás….o si. Aparecen promesas para lo que viene, sueños que se reavivan, esperanza de lo que va a venir.
Son los últimos días del año y creemos que no nos podemos olvidar de reflexionar: 

3 claves para despedir el año que se va

Agradece sin importar como te haya dado el balance. Podemos hacer del año que se fue un año perdido o un año nutritivo. Agradecer lo vivido, sin ponerle el título de “bueno” o “malo” nos hace valorar las experiencias. Tener actitud de gratitud te conecta con la grandeza de estar vivos.
Suelta lo que pasó. El punto es  no aferrarse a lo que podría haber sido y no fue. Caminar livianos nos conecta con nuestra paz de aceptar que a cada instante hicimos lo mejor que pudimos con lo que teníamos, ni más ni menos. Soltar no es olvidar. Soltar es hacer la carga más liviana.
Aprende que todo nos puede dejar una enseñanza, si así elegimos hacerlo. No hay balances sin aprendizajes. Qué aprendí de este año que va? Para este año que se viene ya no sos el mismo, sos mucho mejor versión.

3 claves para empezar el año que se viene

Sueña en grande. Tomate tiempo para conectarte con la sensación de lo maravillo que puede ser reavivar tus deseos que quizás se durmieron con la rutina del año que pasó. Es momento de hacer que esa brasa se encienda. Todo sueño es posible si le pones la chispa adecuada.
Planifica para que tus sueños se cumplan. Ordenarte desde el principio nos da la sensación de que vamos a ser capaces de concretar lo que nos propongamos. Fechas y plan. Cuándo y Cómo. No le temas a desafiarte y ser el realizador de tu propio diseño de futuro.
Disfruta el aquí y ahora de cada uno de los días que van a venir. Tu presente construye tu futuro. Para que el pasado no sea un ancla no te olvides que se vienen 365 oportunidades de ser feliz.


Otro año que se viene. Es tiempo de agradecer, soltar, aprender, soñar y  planificar sin olvidarse de disfrutar el aquí y ahora.

Lic. Yamila Martorell
Directora Académica 
Kairos Consulting

MUCHAS FELICIDADES LE DESEA TODO EL EQUIPO DE 
                                             KAIROS CONSULTING

sábado, 16 de diciembre de 2017

Un linda nota para compartir

Una vieja historia zen cuenta que, una mañana, dos monjes caminaban por un campo rumbo a una aldea cercana. Al llegar a la orilla de un río, se encontraron con una mujer hermosa que miraba, desconsolada, la fuerza de la corriente. No se animaba a cruzar sola. Entonces les pidió ayuda.
Los monjes tenían prohibido tener contacto con mujeres. Para sorpresa del aprendiz, el maestro la cargó sobre sus hombros y se adentró con dificultad en el río. Al llegar al otro lado, la muchacha se alejó corriendo sin decir nada. Ellos continuaron su camino.
Cuando ya estaban cerca de la aldea, el más joven se sentía molesto: "Maestro, no puedo seguir callando lo que pienso. ¿Por qué cargó a esa mujer? Rompió las reglas y, además, ella fue muy desagradecida", dijo. El más viejo, que hasta ese momento había permanecido en silencio y concentrado en sus pasos, respondió: "Hace unas horas yo dejé a esa mujer en la orilla; tú, en cambio, todavía la sigues cargando".
Cargamos demasiadas tensiones en los hombros, tenemos demasiada basura en la cabeza.
¿Cuántas veces nuestra mente se queda atrapada en cosas del pasado? ¿Cuántas veces lo que nos dijeron a la mañana en la oficina nos sigue dando vueltas a la noche en la cabeza? Probablemente, incluso, los que nos lastimaron ya olvidaron sus palabras, pero nosotros seguimos aferrados a ellas, indignados, envenenados. Seguimos pensando respuestas no dichas, diálogos que no fueron, reacciones que no tuvimos.
El estrés te provoca efectos que no conocés
¿Y qué nos pasa en el cuerpo? Nos ponemos tensos, nos estresamos y nos llenamos de toxinas. ¿Resolvimos algo? No, pero parece que no podemos escaparnos de esa telaraña hecha de tiempo y angustia.
No pasa una vez. Pasa mucho más seguido de lo que parece. A la mente le encanta quedarse enredada en estas situaciones. Cargamos demasiadas tensiones en los hombros, tenemos demasiada basura en la cabeza.
El estrés surge de que no somos conscientes. No estamos presentes en nuestra propia vida. Y cuando no estamos presentes, cualquiera puede entrar.
Una mente liviana y aguda
Observarnos es una forma de evitar quedar enganchados en el pasado. Nuestra mente es muy poderosa, pero requiere de atención. Así como no dejamos que la basura se acumule en casa, tenemos que sacar la basura de nuestra mente. Y esto es importante: no importa cuánta razón creamos que tenemos. Lo que no nos sirve, tiene que estar afuera.
Según algunas filosofías orientales, la mente es clave para determinar la forma en que interpretamos la realidad y actuamos después. Si la mente está perturbada, nuestra visión de los hechos va a ser confusa y vamos a actuar desde la irritación o el enojo. Si la mente está calmada y enfocada, nos vamos a desenvolver de una manera más paciente y acorde a cómo son las cosas.
Volver al presente implica estar más enfocados, allí nuestra mente se vuelve liviana y aguda.
Pero, ¿cómo aquietar la mente? Aquí aparece un problema: la mente no puede controlarse con la mente. La comprensión intelectual no alcanza. Existe, sin embargo, una herramienta muy eficaz: la respiración. Todos sabemos que necesitamos respirar para vivir, pero esa acción mecánica puede transformarse en un refugio. Inhalando y exhalando conscientemente durante unos minutos, cortamos la cadena de pensamientos y regresamos al presente.
Así reacciona el cerebro cuando respiramos profundo
Volver al presente implica estar más enfocados, allí nuestra mente se vuelve liviana y aguda y los problemas adquieren su verdadera dimensión, se vuelven menos pesados.
Lo importante es empezar a darse cuenta y a tomar consciencia. Nosotros elegimos si seguir con esa mochila que nos hace vivir condicionados o dejar de lado tanta carga innecesaria.

KAIROS CONSULTING

miércoles, 15 de noviembre de 2017

No juzgues a otro por lo que dicen de él… Júzgalo por quién es contigo…

El otro es un reflejo y espejo de lo que le damos, ni más ni menos.

Gestionar… un equipo, una vida… es tomar decisiones, y en ocasiones las decisiones que se toman no agradan a todos… Quien agrada a todo el mundo… no es quien parece ser…

Líderes, gerentes, padres, toman decisiones todos los días, y aunque lo hagan con el más profundo respeto y criterio serán juzgados por quienes no comparten esas decisiones… cuando escuches hablar de otro no mires hacia donde señala el dedo acusador, observa el hombro de donde viene la opinión.

En cualquier tipo de relación lo importante es lo que construyes junto al otro, no las opiniones de los demás… lo importante es saber quién es contigo, no quien fue en su pasado, todos tienen derecho a equivocarse, como también existe la posibilidad de cambiar…

He conocido gerentes a quien le enviaron un empleado “conflictivo” según el juicio de otro jefe y han encontrado en ese colaborador su mano derecha… he conocido gente que ha cerrado puertas a personas maravillosas por comentarios de otros, y al tomarse el tiempo de conocerlas se han dado cuenta de su error, también he conocido personas que no se podían ver y hoy son parejas estables…

He escuchado gran parte de un grupo colaboradores hablar muy mal del dueño de una empresa… y al conocerlos, y conocer al dueño, me he dado cuenta que tenían empleo gracias a la paciencia y bondad de su jefe, no a los logros obtenidos por estas personas…

Entonces… entonces amigo mío:

No quieras agradar a todo el mundo, es el peor castigo para tu ser profundo,
Dale la oportunidad al otro de mostrar quién es, pero por tu mismo, no por lo que dicen los demás,
Y lo más importante… ponte en sus zapatos antes de hablar…

MCP José Luis López 
PP

Kairos Consulting

viernes, 13 de octubre de 2017

Mira siempre al sol...

Bucéfalo era el nombre del famoso caballo al que solo Alejandro Magno era capaz de montar. Se cuenta que muchos habían intentado montarlo, pero el caballo se deshacía de ellos rápidamente con bruscos movimientos hasta hacerles caer abruptamente desde su grupa.

Cuentan las leyendas que Alejandro Magno observó con atención al caballo y sus reacciones, hasta llegar a comprender el motivo de su comportamiento. Entonces, colocó al caballo con sus ojos mirando en la dirección del sol y lo montó decididamente espoleándolo con viveza. Bucéfalo arrancó con brusquedad, pero poco a poco Alejandro lo fue atemperando mientras lo mantenían en todo momento encarado hacia el sol.

Lo que le ocurría a aquel animal, como bien comprendió Alejandro Magno a través de su aguda observación, era que tenía miedo de su propia sombra. Al verla, creía que era algo peligroso y reaccionaba en consecuencia de manera brusca y violenta. Manteniéndolo en dirección al sol, consiguió fácilmente que el caballo se enfocase simplemente en avanzar y disfrutar de su trote, sin ningún temor. Bucéfalo iba ganando confianza en cada instante, y una vez acostumbrado, ya nunca más volvió a temer y se convirtió en un caballo magnífico.

Este es un relato que me parece fascinante y encuentro comparable lo que le sucedía a Bucéfalo con lo que le sucede a miles de personas durante sus vidas. Igual que aquel caballo tenía miedo de su propia sombra, muchas personas permiten que sus miedos les paralicen a la hora de perseguir sus sueños. No se dan cuenta de que tal vez lo único que necesitan es mirar decididamente hacia delante, en la dirección de sus sueños, para encontrar en ellos la energía y la pasión necesaria para dejar de una vez por todas sus temores atrás.

Cuando una persona enfoca en sus sueños las sombras comienzan a disiparse. Cuando se empieza a tener fe en el futuro, comienza a aparecer la fuerza en el presente. Cuando uno mira hacia la luz, es imposible que pueda ver la oscuridad. Un único rayo de luz es capaz de vencer la mayor de las oscuridades.

Recordemos esa historia de Bucéfalo cada vez que algún temor nos asalte y nos paralice en el avance hacia nuestros sueños. Encaremos con determinación nuestra mirada hacia el sol, y pronto descubriremos igual que hizo aquel caballo, que cuando las sombras desaparecen comenzamos a tener la libertad de demostrar en su plenitud nuestra verdadera naturaleza.

Y deja a tu sombra de lado.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Las barreras mentales

Desde niños somos programados, el mundo que nos rodea nos impone y llena de miedos desde que somos pequeños truncando la auto confianza y el valor que teníamos cuando comenzamos a ser conscientes de la vida. A esta vida llegamos siempre con nuestra confianza completa, consientes de que todo es posible realizar.
En este camino en que estamos, este camino de búsqueda de la verdad interior es necesario desprogramar la mente y dejarla en un estado virgen, sin ataduras ni limitaciones para poder ir mas allá de nuestros propios limites.
Suena difícil? En realidad no lo es, nada es difícil! Es la misma mente la que interpreta las cosas y les asigna las etiquetas basando en aquello que le fue programado desde la niñez. La verdad siempre esta y ha estado en nuestro corazón, pues somos seres con sabiduría ancestral, aquella sabiduría que es inherente a todos los seres en la naturaleza, nos es inherente a nosotros también, sin embargo, la mente en ocasiones impide ver mas allá de los limites que ella misma se ha impuesto.
Se puede ir más allá, claro que si, romper todas las barreras mentales y atravesar esa frontera que nos separa de ser simples buscadores a verdaderos poseedores de la propia verdad interior.
Somos libres, realmente somos libres y aquello que buscamos fuera siempre se encuentra dentro de nosotros. El camino hacia encontrar la verdad interior se deteriora cuando persistimos en buscarla en los demás o en los acontecimientos de la vida, pues la verdad reside en nuestro corazón. Siempre que busquemos fuera encontraremos únicamente porciones de la verdad, reflejos de aquello que nuestra mente nos impide ver en nosotros mismos, el ser superior se encarga de derramar esos atributos en los demás, para así hacernos consientes de lo que debemos trabajar en nosotros mismos.
Te has preguntado porque no recibes de los demás el trato que deseas recibir? Seria mejor preguntarte: me trato y me percibo a mi mismo de la misma forma en que espero que los demás lo hagan? Pues todo en esta vida es un reflejo de lo que se encuentra en nuestro interior, de la forma en que nosotros mismos percibimos nuestra vida y nuestro ser.
Hermano, rompe tus barreras, destruye los limites que tu mismo te has impuesto, Tu eres el creador de tu realidad y esa realidad se crea con tus percepciones! atrévete a cruzar esa frontera que tu mismo sabes que se encuentra ahí. Atrévete a romper esa caja de cristal a la que llamamos ego.
Ahí, detrás de esas barreras se encuentra tu verdad interior, aquella que sientes y percibes, aquella que buscas, aquello que deseas Ser, aquello que ERES en realidad. Es TU verdad la que te brindara la paz que deseas y serás el Ser Unificado y completo que deseas ser.
No se pueden dar 10 reglas y pasos a seguir, porque no existen, cada uno pone sus propias reglas, inclusive las barreras mentales, somos nosotros mismos quienes las mantenemos ahí. No hay nada ni nadie impiendonos dar el paso.
Lo que sucede muy a menudo es que no nos sentimos merecedores de la perfección, no nos sentimos y no vemos que somos Dios en esencia y así buscamos y buscamos que alguien venga y nos salve o nos diga lo que somos, y nos obligue a aceptarlo. Pero si nosotros no nos sentimos como verdaderos seres de luz, si no nos sentimos libres, por mas que vengan mil personas y nos digan lo que somos, no lo veremos, porque internamente no lo aceptamos.
Es nuestro corazón el que tiene la llave de la liberación, porque es ahí donde esta nuestra sabiduría y nuestra verdad y para acceder a nuestro corazón solo basta jugar un poco, volver a ser niños y divertirnos, conectarnos al flujo de vida, observar la belleza de la naturaleza y solo estar y ser. Una vez anclados a nuestro corazón las respuestas llegan solitas, sin esfuerzo porque tienes a todo el universo de tu lado, estas ahí en donde tu Ser superior puede comunicarse contigo, te conviertes en tu propio maestro y alumno.
Excelente semana para todos
PP